"Con Ustedes ¡YO! I"

La relación contaminante anterior,  tenía que ver con la falsedad, las máscaras que usamos, ahora creo oportuno que veamos el perfil contaminante de la PERSONA HISTRIÓNICA, otra máscara que la veremos de forma más concreta.  Creo que de alguna forma comparten ciertos aspectos.

 

Ser el centro de atención, buscar el aplauso y la aprobación es el objetivo del histriónico:  Se “deshace en saltos, brincos y piruetas” para ganar ese alimento.

Algunas de sus características son:

Busca llamar todo el tiempo la atención.

El protagonismo es el aire que le da vida a esta persona.  No puede abandonar el escenario y “descansar en su camerino” interno. 

 

Llama la atención por su aspecto atractivo y su ropa atrevida.  Es al que se le conoce como “el alma de las fiestas”.  Por ejemplo, esta persona desde pequeño empezó a desarrollar este perfil interrumpiendo las clases para impresionar al profesor.

 

Tiene hambre de aplauso y reconocimiento.

Si la vida es una obra de teatro, él es el único actor y los demás son el público que debe aplaudir… ¡todos sin excepción!.  Si no lo hacen se deprime y se aburre.  Aunque reciba mucha admiración nunca será suficiente para un ego disminuido; interiormente tiene creencias muy negativas de sí mismo.

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Es superficial

Seductor, amistoso, sociable, expresivo, la persona histriónica habla mucho pero dice poco.  Sus opiniones son simples e imprecisas.  Llama la atención por su aspecto y su “rosario” de simplezas.

No tiene facilidad para planear sus objetivos a largo plazo.  Se maneja sólo por sus emociones.  Es intuitivo.

 

No tiene empatía

Para el histriónico la otra persona no existe, la considera únicamente como “público”, por esto mismo no tiene intimidad, la confunde con atención.  Su mundo interior no existe, no tiene nada que compartir.  Si no es el centro de atención con la personas que comparte su vida, pasará de una relación a otra fácilmente.  Posiblemente sufra en un momento dado, de ansiedad y depresión.

 

No tiene autocrítica

Experimenta cambios emocionales en poco tiempo, pero no puede ver que se debe al vacío que hay detrás de su imagen de feliz triunfador.

"Con Ustedes ¡YO! II"

Las mujeres histriónicas fueron reconocidas cuando niñas por ser bonitas y su encanto, más que por su capacidad de discernimiento.

 

Los histriónicos varones, especialmente los que se comportan de forma machista, han aprendido a representar un rol masculino extremo pues se les recompensaba por su virilidad y rudeza más que por su capacidad de resolver problemas.

 

Es por esta razón que mujeres y hombres histriónicos concentran su vida en representar de la mejor manera ese papel ante otros.

 

El Doctor Stamateas en su libro “Más gente tóxica”, cita algunos ejemplos interesantes de personajes tóxicos y el papel que representan en este teatro de la vida.

 

El narcisista:  Es actor y público.  Dice “no te necesito”.

El histriónico:  Es el único protagonista.  Los demás son el público que lo debe aplaudir.

El psicópata:  No es actor ni público.  Él quiere ser el dueño del teatro.

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Si el público no aplaude:

El narcisista se sorprende:  “¡Qué mal están todos!”  Pero como él se presta atención a sí mismo, los ignora.

El histriónico sufre.

- El psicópata está pensando como quedarse con el teatro y la casa vecina.

 

¿Qué disfrutan de la obra?

- El narcisista, a sí mismo.

- El histriónico, aumentar su audiencia.

- El psicópata, transgredir la norma.

¿Cómo actúan frente al error?

- El histriónico, lo niega.

- El narcisista, lo niega y ataca.

- El psicópata, lo agranda si es para mal.

 

¿Con quién forman pareja?

- Histriónico, con cualquier persona.

- Narcisista con una masoquista.

- Psicópata, con una histriónica manipuladora.

 

¿En que se parecen?

- No tienen autocrítica, carecen de capacidad de aprendizaje.

- No tienen empatía, no pueden identificarse con la persona que tienen frente a sí.

- Son superficiales, la impulsividad los lleva a la irreflexión.

- Tienen en su interior un gran vacío.  No tienen planes a largo plazo en su vida.

- Explotan a los demás para su propio beneficio.

"Nadie como ¡YO! I"

Para que sea un “trío de tres” falta el ¡gran ego!.  De la máscara de falsedad, pasamos a la actuación del histriónico y ahora nos ocuparemos del ego del narcisista. 

 

El perfil contaminante de la persona narcisista se puede constatar en los siguientes puntos:

 

Nunca busca sus deficiencias y menos acepta que alguien le marque algún defecto.   Carece de autocrítica y no permite ser evaluado, no acepta corrección.

 

Si está en un grupo desviará siempre la plática para ser el centro de la conversación, o la charla terminará para él.  No se le puede comparar con la gente común y corriente.  Siempre buscará tener un “asiento reservado” y ser acompañado a “su trono”. 

Comparte una característica con el histriónico:  anuncia su llegada, pero su actitud es muy “pesada” puesto que da a entender que deben sentirse honrados por su presencia.

 

Es arrogante, fanfarrón, pagado de sí mismo.  Se siente poderoso, brillante y habla de su pasado como fantasiosamente, como le hubiera gustado, no como en realidad pasó.

 

Por supuesto que carece de empatía y simpatía.  El otro no existe.  En su mundo sólo él vive.  No le interesan las personas ni gasta su tiempo en valorarlas.  Y sin embargo, cuando alguien no le “rinde”, no puede entender cómo no se le reconoce su grandeza. 

 

El narcisista con su personalidad contaminante se auto promociona y “vende” seguridad en sí mismo hasta que aparece alguien que sabe más que él y ahí comienza el conflicto. 

 

Tiene estrategias de seducción equivocadas, burdas y si no logra lo que quiere insiste con más de lo mismo.

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Un cuento que describe a esta conducta:

Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se retiró a un árbol.  Lo vio una zorra que, deseando apoderarse de aquella carne empezó a halagar al cuervo, elogió sus elegantes proporciones y su gran belleza.  Por fin la zorra agregó que si tuviera una voz tan hermosa como su cuerpo no habría nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves. 

 

El cuervo, para demostrarle a la zorra que tenía gran voz, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes gritos.  La zorra, sin perder tiempo, cogió la carne y le dijo: “Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría para ser el rey de las aves”.

"Nadie como ¡YO! II"

Continuamos en este mensaje reconociendo el perfil contaminante de la persona narcisista. 

 

Busca admiradores a diestra y siniestra para alimentar su ego.  En el momento de formar pareja va a intentar encontrar que el otro sea un masoquista para que alimente su idealización y a quien pueda despreciar, otro “platillo” exquisito para engordar su imagen.  Su carencia de intimidad y empatía hacen que no sepa amar de verdad.

También busca que las heridas infantiles y vulnerabilidad del otro no hayan sido sanadas, sólo tapadas, así será más fácil la manipulación.  Es importante también para el narcisista que el otro le aporte lo que él carece; posición social, estatus, inteligencia, poder, dinero, por ejemplo.

 

En realidad el narcisista, que sólo es capaz de amar a una persona... "a sí mismo", no busca una pareja para amarla, respetarla, honrarla, sino tener a alguien que acepte de un modo servil reflejar la imagen de lo que él cree ser. 

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El narcisista siempre asegura que el error esta fuera:  “No me dieron…. no me ayudaron… no me lo dijeron”  Se consideran tan grandiosos que no son conscientes del maltrato que dan a los demás.  Claro está, que para que un narcisista pueda actuar así, tiene que encontrar personas que sólo ven lo que ellas hacen mal y adoptan una actitud de impotencia frente a la vida.

 

La actitud ante un narcisista es un problema, ya que intentar mostrarle sus errores es una pérdida de tiempo, no posee autocrítica.

Si el narcisista es tu jefe,  te recomiendo que no brilles o sobresalgas demasiado.  No le presentes tus ideas creativas porque te las “piratea”.  Dale a menudo dosis de admiración.  Si es tu empleado, hazle notar que algún día estará en tu lugar y si no se “aplaca” prescinde de él.

 

Es importante que los padres construyan una buena autoestima en sus hijos para que no se crean “Supermanes” o “Supermensitos”.

 

Esto se puede lograr siendo un ejemplo congruente y consistente para ellos. El resultado que se obtiene a la larga es tener esperanza  en la vida.

 

Valorarlos.  A todos nos gusta que nos afirmen y validen.   Esta autoafirmación provee de seguridad.

 

Transmitirles responsabilidades de acuerdo a su edad y enseñarles que un error no es sinónimo de fracaso.

Bibliografía

“Más gente tóxica”

Bernardo Stamataes