"EN ESTE DÍA DEL PADRE"

 

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Es cierto que hay muchísimos hombres que al separarse de su pareja, parecería que se DIVORCIAN también de sus hijos. No sólo no cumplen con sus obligaciones legales, sino que se olvidan de las obligaciones morales que un día adquirieron cuando decidieron traerlos a este mundo.

 

También es verdad que al día de hoy, hay muchísimos hombres que son responsables y dedicados, que quieren y están presentes en la vida de sus hijos. Asimismo hay todavía muchísimas mujeres, que siguen utilizando a sus hijos como moneda de cambio e instrumento para vengarse de la pareja cuando hay una separación.

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Las madres que no han podido procesar el dolor y el resentimiento de la pérdida, hablan mal de su ex pareja frente a sus hijos, los manipulan  para que tomen partido y se alíen con ellas.   Para estos hijos, salir con el padre se vuelve un suplicio, ya que sienten que no le están siendo fieles y leales a su madre, así como que son “malos”, por quedarse callados frente a ella, cuando ataca a su padre.  Bombardeos de preguntas sobre si el papá está saliendo con otra o cómo se comporta con la nueva pareja o ella cómo los trata, etc. es lo que ellos tienen que aguantar regresando de estar con él. 

El dolor y la confusión de estos hijos es todavía más profunda ya que su necesidad natural es poder estar con los dos libremente. No hay que perder de vista que la  mayoría de los niños se culpa por el divorcio de sus padres, muchos sienten que ellos “no fueron suficientemente valiosos” para que él se quedara, siempre está latente la ilusión de que un día regresará.

Decirle a un hijo por ejemplo que “se parece a su padre” en forma despectiva, es hacer que crezca creyendo que hay una parte en él que no es adecuada y no debería tener, es por eso que Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Familiares, dice que "cuando una pareja se separa, los hijos deberían quedarse con el padre que, al mirar a sus hijos, pueda seguir teniendo amor y respeto por el otro cónyuge".

 

Los hijos que tienen a unos padres que se entienden, se respetan y que logran ponerse de acuerdo en su educación, crecen más libres y con una mejor autoestima; además no manipulan a sus padres, ya que saben que “las reglas” con uno o con el otro, son las mismas, que ninguno de los dos quiere “ser el bueno” y por lo mismo, ninguno “da en demasía”. Todo esto hace que ellos se sienten contenidos, protegidos, claros, muy vistos y lo más importante, “seguros”.

 

Te invito a que observes si éste es tu caso, si has podido vislumbrar que el padre de tus hijos sí quiere responder. Te sugiero que trates de mirar sin enojo y reflexiona: ¿tu desesperación te permite verlo? ¿es alguien con el  que puedes llegar a acuerdos?.

Esto, aunque parecería que lo haces por él, siempre será en beneficio de tus hijos. Piensa que cuando los veas en un futuro relacionándose adecuadamente con los demás, te aplaudirás de haber puesto todo lo que estaba de tu parte  para que ellos crecieran  más “sanos”. 

 

Recuerda que tú puedes encontrar a otra pareja, pero no olvides que “TUS HIJOS SIEMPRE TENDRÁN AL MISMO PADRE”.

 

Si en momentos no sabes lo que es mejor para tus hijos, voltea a verlos, obsérvalos y te aseguro que ahí encontrarás las respuestas.

No debemos olvidar que: “NO TODOS LOS HOMBRES SON IGUALES”, así como “NO TODAS LAS MUJERES LO SOMOS”.

 

       

          Acuérdate de pasar siempre por tus filtros lo que lees o escuchas, si no estás de acuerdo o no te da sentido esa información,  no te la quedes, quiere decir que no es para ti.

 

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