Relaciones contaminantes
La agresión verbal
Palabras que matan I

                       

 

                      Por: Guadalupe Cervantes - Pacheco

 

 

La persona agresiva verbal busca palabras para hacer difícil la convivencia.  Podríamos decir que sus palabras nos dejan sin palabras y de esa forma en muchas ocasiones se consume el bienestar pensando si en el siguiente encuentro se tendrá una nueva tempestad.

 

¿Qué decir para que no me conteste feo?, ¿Cómo decirle para que no se moleste?, ¿cuándo decírselo para no despertar su violencia?.  Este es un quehacer que predomina la vida de la persona que convive con el agresor verbal.

 

Las personas que agreden contienen dentro de su borrasca verbal una palabra a la que aman por sobre todas:  NO.  Ante cualquier situación que se presenta, en automático para empezar el dialogo se tendrá:  No.  Y ese no como respuesta, despertará siempre un terrible cuestionamiento en la otra persona, ¿qué hice mal?.

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Veremos algunas características y conductas del agresor verbal para que así encuentres las herramientas necesarias que te liberen de su manipulación.

 

+ Es mordaz, intimidante, ofensivo. 

Más allá de lo que se esté hablando su meta siempre será despertar temor asegurando así su autoridad.  Querer llenar sus expectativas es tarea inútil. Todas las conductas que intentes para caer en gracia, para ser aceptado, para llenar sus expectativas  serán tarea inútil.

 

+ Es sarcástico e iracundo. 

Por su boca sale rabia y acoso como una invitación para entrar al campo de batalla.  En este ambiente fácilmente te puedes olvidar de tus necesidades personales y sólo te concentrarás en cómo poder hablar; posibles planteamientos, respuestas,  y fantaseando, por supuesto con sus posibles respuestas.  Se vive enrollado en sus rollos.

+ Ejerce su poder a través de los gritos, verborrea, mal trato y desvaloración al otro. 

No preguntará dónde está algún objeto, gritará “¿Quien se ha llevado mi….?”  El objetivo de la violencia verbal es confundir y que lo normal parezca anormal.  Todo tiempo dedicado a tratar de buscar una justificación o para interpretar la agresión o el maltrato es perder tiempo.

 

+ Es ambivalente e inestable. 

En un momento serás para el agresor verbal  “lo máximo”  y a los diez minutos pasarás a ser la persona menos capaz sobre la tierra.  De esa forma  desestabiliza porque te hace dudar de tus emociones y así, un día lo amas y otro día no lo puedes entender.

 

 

 

Bibliografía.

“Ser siendo humano”

Guadalupe Cervantes de Pacheco

 

“Gente Tóxica”

Bernardo Stamateas

BSA

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