Relaciones contaminantes
La agresión verbal
Dialogando I

                       

 

 

                         Por: Guadalupe Cervantes - Pacheco

 

 

 

Todo iba de perlas.  ¡Qué manera de hablarme al oído!  Me preguntaba de dónde sacaba palabras tan dulces.  Durante nuestro noviazgo me hizo sentir como una princesa.  Vivía en un cuento de hadas.  Una melodía salía por su boca en cada encuentro.  Me tenía encantada y a sus pies.

 

De ser la mujer más amada, más lista, la mujer de sus sueños, al poco tiempo de casados empezaron a cambiar sus palabras ….

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“No puedo creer porqué seas tan descuidada”

 

“Escúchame bien, no te hagas la boba”

 

“Eres la mujer de mi vida, pero mi casa sería un paraíso si fueras invisible”

 

“No me case contigo para que estuvieras sólo esperando mi dinero”

 

Cuando el no está conmigo descanso sólo un poco porque me pongo a pensar cómo regresará del trabajo y empiezo a inquietarme.  Me pregunto a cada momento en qué he fallado para que él se comporte así conmigo.

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¿Consideras que tú has originado su cambio?

 

Pienso que sí, quizá mi forma de ser lo tiene descontento y por eso no haya cumplido el sueño de lo que era un matrimonio feliz.

 

¿Le has preguntado que esperaba de la vida en común?

 

 ¿Preguntarle yo?  Nunca, me da miedo lo que me pueda responder  Si me dice que ya no me quiere y me pide que me vaya no lo podré soportar.

 

Entonces ¿te aterra la vida sin él?

 

Si, no tendría ni para donde voltear.  Una mujer es completa siempre y cuando tenga a un hombre a su lado.  Nunca seré una divorciada y menos una abandonada.  Yo creo que si soy lo suficientemente paciente el irá entrando en razón y cambiará poco a poco.

 

¿Tú crees que la solución de una vida placentera está en sus manos?  Tú ¿qué quieres hacer con tu vida?  ¿Dónde han quedado tus sueños de aquella joven “princesa”?

 

Desde pequeña me vi casada con un príncipe azul y al conocerlo sentí muy claro que él era a quien siempre esperé.  Eso fue cierto un tiempo hasta que empezó día a día a lanzarme dardos directos al corazón,

 

¿Cuánto tiempo resistirá tu corazón herido por los dardos envenenados que salen de su boca?

 

El tiempo suficiente para que él se de cuenta de lo grande que es mi amor, de todo lo que estoy dispuesta a aguantar porque es el hombre de mi vida y también porque estoy segura que en el fondo me quiere mucho pero no me lo puede demostrar de otro modo.