"Ay Nanita I"

Decidí antes que nada empezar con un cuento que dice mucho acerca del miedo y sus consecuencias:

 

 

Una historia antigua cuenta que un peregrino encontró a la Peste y le preguntó adónde se dirigía:

“A Bagdad”, le contestó ella, “a matar a cinco mil personas”.

Una semana después el peregrino se encontró de nuevo con la Peste que regresaba de su viaje y la preguntó indignado:

“¡Me dijiste que ibas a matar a cinco mil personas y murieron cincuenta mil!”

“No”, respondió la Peste.  “Yo solo maté a cinco mil, el resto se murió de miedo”.


 

El miedo aparece cuando una persona percibe un peligro real o imaginario.  Esta emoción es normal y beneficiosa si la percepción no es falsa, pues nos permite actuar, así nos vamos adaptando al medio. 

 

El miedo es una emoción que alerta y permite que nuestros ojos se abran, la respiración sea más profunda, la sangre se movilice para que seamos capaces de atacar o huir.

 

Pero también podemos tener miedos que no se presentan por amenazas reales, son miedos aprendidos que van creciendo con el tiempo si no se les pone un alto. 

 

Algunas características de las personas miedosas:

-  Se sienten observadas mientras comparten alguna actividad en grupo.

-  Hacen todo lo posible por pasar desapercibidas.  No aceptan hablar en público.

-  Les da vergüenza ser tema de conversación.

-  Evitan saludar a personas famosas.

-  Poseen sentimientos de inferioridad.

-  Temen poner límites a los demás.

-  Generalmente tienen baja autoestima.  Son invadidas por sentimientos de inferioridad.

-  No se sienten capaces de asumir desafíos.

-  Sufren de palpitaciones, temblores, sudoración en las situaciones que piensan no pueden controlar.

"Ay Nanita II"

El miedo surge frente al peligro y hay tres opciones de enfrentarlo. Este es un ejemplo:

 

Ubiquemos a un soldado en el campo de batalla:

1.-  Piensa en sus miedos y procura salvarse a sí mismo.  Se alejará de la batalla.

2.-  Se concentra en su valor.  Su reacción será ir hacia delante y enfrentarse al enemigo.

3.-  La tercera opción es aceptar que tiene miedo y también valor.  De ahí podrá tomar decisiones correctas.  Peleará con inteligencia.

Ahora imaginemos a un león y a un conejo.  ¿Quién tiene miedo de quien?  Sencillo, el inocente conejito del tremendo león.  ¿Porque el león no tiene miedo del conejo?  Sencillamente porque el gran felino tiene más poder; a más poder menos miedo.  Si el león estuviera frente a 20 hienas furiosas, el estaría aterrado porque tendría menos poder.  Un animal para huir o atacar, evalúa su poder. 

 

Eso pasa también con los seres humanos, tu nivel de miedo dependerá de cuánto poder tengas.  Es decir, que lo que necesitas no es tener miedo, sino tener más poder.  El león tiene más poder que el conejo, pero difícilmente te acercarías a él porque no es cordial.  En cambio fácilmente tendrías en tus manos al conejo, es cordial pero debilucho.

Veamos cómo se entrelazan poder y cordialidad.

 

Poder con cordialidad:    

Pongamos el ejemplo de un médico.  Tiene el poder del conocimiento y además es cordial.  Fácilmente se le otorga la fe y la estima. Este tipo de personas funcionan perfectamente como líderes porque tienen la autoridad de sus conocimientos y además con su “don de gentes” motivan a conseguir los objetivos.

 

Poder sin cordialidad:

Este tipo de persona tienen el poder pero carecen de cordialidad, son agresivas. Carecen de ese elemento fundamental para ser queridas aunque tengan conocimientos, aunque su jerarquía sea muy elevada. 

Un avaro tiene el poder que le da su “gran alcancía”, pero no se gana la simpatía de nadie porque es “marro”, “codinche”.

 

Cordialidad sin poder:

En este nivel están los buenazos pero que carecen de ideales, conocimientos y experiencia para conseguir sus metas.

 

Sin poder ni cordialidad:

Aquí se encuentran las personas que además de carecer de poder, son hostiles.  No tiene conocimientos, capacidad para llevar a cabo un trabajo y además es busca pleitos, insulta sin ton ni son a la menor oportunidad. 

 

¿Porque es importante saber los puntos anteriores?.  Por la sencilla razón de que cuanto más poder sano tengas, menos miedo podrás experimentar.

"Ay Nanita III"

¿Cómo vencer los miedos?

 

El doctor Bernardo Stamateas sugiere tener en cuenta tres tipos de poder.  Haré una síntesis de su pensamiento:

El poder de creer en uno mismo

 

Mientras no puedas expresarte de la siguiente manera no podrás afrontar tus miedos: 

 

“Yo tengo la capacidad para hacer lo que me proponga y resolver cualquier problema.  Creo en mí”

 

El poder personal es saber que tú puedes crecer, avanzar, levantarte, resolver tus dificultades.

La opinión que tienes de ti, determina tu camino.  Yo aumentaría algo más:  Dime qué piensas de ti y te diré hasta donde llegarás.

"La confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito".

Emerson

                                                                                     

 

"Los obstáculos te parecerán grandes o pequeños, según tú seas grande o pequeño".

Orson Swert Marden

                                                                                                               

 

"Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas".

   Refrán oriental

                                                                       

El poder del otro:

La gente inteligente se alía con el poder del otro.  Dice un refrán:  “Dime con quién andas y te diré quién eres”.  Para bien y para mal las personas de las que no rodeamos marcan nuestro destino. 

 

Busca a personas con poder y cordialidad y de ahí tomarás lo que necesitas incluyendo el aprendizaje y la motivación.  Es el poder de la alianza con el otro, lo que necesitamos aprender.  Rodearnos de buenos amigos, terapeutas, médicos, para que el miedo en su compañía vaya disminuyendo.  La fe en uno mismo ayuda para aliarse con las personas indicadas.

 

El poder del acuerdo:

“El verdadero poder consiste en creer en mí, aliarme con el poder del otro y con el poder de Dios que está en mis genes”.  Así escribe Bernardo Stamateas. 

 

 

"El miedo más grande es el miedo al miedo"  

 

 

Todos tenemos anhelos y están en riesgo de ser carcomidos por los miedos. Pero también es necesario darse cuenta que si no tenemos miedo es porque no estamos haciendo nada interesante con nuestra vida.  El miedo es una realidad presente en nuestra vida para enseñarnos de qué tamaño son los objetivos que tenemos en mente. 

 

Imitemos la casta del torero, que no pierde el miedo y aún así se planta en el centro del redondel confiando en su pericia para lidiar al objetivo de su misión.

"Ay Nanita IV"

Hijos sin miedo

 

Como anteriormente estuvo anotado existe el miedo por causas reales y en algunas ocasiones son miedos sembrados que se van acrecentando con el tiempo.

 

Los miedos en la infancia existen.  Los pequeños se asustan con los ruidos fuertes y con objetos que se acercan rápido.  Sostenerlos en brazos y acariciarlos les calma.  Después entre los dos y tres años se agregan el miedo a la separación de las personas conocidas. Distinguen perfectamente a quien conocen y a los desconocidos.  Pueden adquirir miedo a los animales por el ruido y movimientos rápidos.   Más tarde aparece el miedo a la oscuridad y a quedarse solos.  Les produce miedo también los seres imaginarios, no distinguen lo real de la fantasía. También las tormentas pueden causarles temor. 

 

Los miedos se producen principalmente en casa y en la escuela.  Entre los seis y los once años temen a ser ridiculizados, a ser presionados por sus padres, a ser rechazados, confunden la crítica con el rechazo.

 

Lo mejor que pueden hacer los padres es demostrar a sus hijos amor y protección.  Permitirles que expresen sus miedos, sabiendo que estarás a su lado para cuidarlos.

 

Otro punto muy importante es hacerlos sentir apreciados con frases como “¡Lo has hecho muy bien!”  "¡Eres un chico inteligente!"

 

Durante la adolescencia los jovencitos tienen miedo a no saber quiénes son, no poseen identidad.  Ser desaprobados por sus iguales les aterra y también sufren por desconocer qué les depara el futuro.  En estas situaciones es muy fácil recurrir a drogas y alcohol.

 

Los padres debemos tener en cuenta que para ayudarles en sus temores es importante no ridiculizarlos sin importar la edad que tengan.  Sus miedos son reales, por tanto decirles:  “¿Cómo es posible que le temas a….?”  “Sé grandecito, ¿cómo le temes a la oscuridad?, es denigrarlos.

 

Tampoco es bueno sobreprotegerlos. “Ven conmigo bebé…”  “Pobrecito mi niño, aquí estaré siempre contigo….”

 

Mostrar a los hijos que las acciones de cada día no son limitadas por miedos irracionales es un buen ejemplo.  Delante de ellos ser fuertes, somos sus protectores y cuidadores, es necesario, por tanto, ser confiables.

 

"De lo que tengo miedo, es de tu miedo"

 William Shakespeare

Bibliografía

“Ser siendo humano”

Guadalupe Cervantes – Pacheco

 

“Más gente tóxica”

Bernardo Stamateas

B, S. A.

 

 
 
 
 

Algunas frases que te pueden resultar conocidas.

-  “No arriesgues tu dinero.  El mundo está lleno de estafadores”

-  “Comer pescado fuera de tu casa es un riesgo.  Te puedes intoxicar”

-  “Si tiene buen precio lo que te ofrecen, lo más seguro es que haya una trampa escondida”

-  “Desconfía de las personas amables, tú no sabes qué es lo que te quieren sacar”

-  “La gente es muy torpe para manejar y tu eres distraída.  Te van a atropellar”

-  “No hay hombre confiable:  Los malos dan colazos y los buenos alazos”

-  “Hasta de una gripe te puedes morir.  Abrígate”

-  “Antes de salir de tu casa encomiéndate a todos los Santos.  Nunca sabes si vas a regresar”

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