"Relaciones contaminantes"

Veo y reconozco mis conductas

Carga-mete culpas

Dialogando I

amorNOes

“Lo que me pasa me lo tengo bien ganado y merecido. Labré yo solita mi destino por darme sin medida.  Una que no puede quedarse sentada esperando que los otros se muevan a hacer algo. Siempre hay que sacar las cosas adelante, cuidar a los demás porque si no lo haces se multiplican los problemas. Yo le prometí a Dios que pasara lo que pasara nunca dejaría de cumplir mis deberes.  Mi familia ha contado conmigo en todo y en cualquier momento en que me necesitan, no se podrán quejar de mí porque yo no les he faltado nunca y en nada. Y eso lo tendrán que llevar en su conciencia”.

 

- “Te escucho y te confieso que tu relato me ha mareado.  Parece que escuché a un torbellino”.

 

“Si tú estás mareada imagínate como me siento yo.  Lo que me consuela es que cuando me muera les voy a hacer falta, sólo así se darán cuenta de todo lo que he hecho por ellos. Imagínate que nunca he tomado tiempo para mí, eso de perder las mañanas en cafecitos con amigas; eso de comprarme gustos personales y quitarles el pan de la boca a mis hijos, eso es puro egoísmo.  Eso no tiene nada que ver con el amor.  Y jamás me podrán recriminar falta de cariño.  Yo si he experimentado en carne propia esto que me dijo mi madre: ‘El amor cuesta y cuesta tanto que si no duele, no es amor’.  En fin, cuando tengan sus hijos, con ellos pagarán todo lo que me deben”.

 

- “¿Cuántas veces has ‘dicho no puedo o no quiero’?  ¿Te gana el ‘yo debo’?  ¿Conoces tus límites?”

 

“Yo siempre he dicho sí a todo el mundo.  Una persona no debe de ser negativa.  Los únicos “no” que digo son a mí mismo cuando me quiere ganar la pereza me digo: NO puedes perder tiempo…  A descansar al panteón… El desaliento NO te puede ganar.  Cuando me envuelve la tristeza, me digo…NO puedes dar mal ejemplo.  Cuando nadie me agradece nada de todo lo que yo he hecho por ellos y me enojo, me digo…  NO puedes enojarte y perder todo lo que has ganado”.

 

- “Ponte en el lugar de tus hijos y dime cómo te describirían”.

 

“Bueno, de chiquitos me decían que me querían, me festejaban, pero según fueron creciendo parece como si estuvieran enojados, se quejan de que yo no he sido una buena madre porque siempre los estaba controlando, que los molestaba día y noche.  Cuando hablan de mí parece que se refieren a otra persona.  Yo creo que alguien les está dando malos consejos”

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- “Y hablemos de tu esposo, que dice de ti”.

 

Él es cosa aparte, me ha dejado a mi sola todo el peso de la familia.  Cuando llega ni abre el pico, se hipnotiza en la televisión.  Es como dice el refrán “caca de perico, ni huele ni jiede”.  Y que no se atreva a decirme que algo he hecho mal, porque me va a escuchar lo que le tengo guardado por tanto, tanto tiempo.