"EL ENOJO CONTAMINANTE II"

                       

 

 

        

                              Por: Guadalupe Cervantes - Pacheco

 

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Continuamos con el enojo contaminante que se convierte en ira y violencia.

 

Cuando una emoción sale de control se pierde algo importante, el sentido común.  Mis abuelos decían una frase interesante cuando actuábamos a lo tarugo:  “Parece que no tienes tres dedos de frente”.

 

Para usar esos “tres dedos de frente” es importante tomar en consideración los siguientes pasos:

-  Cuestiona tu enojo.  En el momento en que no sabes “pa’ donde jalar”, que no te aguantas a ti mismo, es importante que te preguntes si vale la pena molestarte por esa circunstancia o posiblemente sea “la gota que derramó el vaso” y si es así, es tú responsabilidad.

 

-  Deja que salga tu ira.  Busca la forma más adecuada:  Posiblemente respirar profundamente, contar hasta diez, aporrear una superficie con un cojín, por ejemplo.  Esto evitará que más rápido que pronto se te presente un dolor de estómago, o de cabeza como mínimo.

-  Usa palabras para expresarlo.  Este tercer punto se logra después de los anteriores para que salgan de nuestra boca palabras constructivas.  Siempre habla en primera persona:  Yo necesito… No empieces este tipo de conversación hablando de la otra persona, no acuses. 

 

Es necesario saber pedir.  Hablar desde tu vulnerabilidad es expresar tu grandeza.  Esto aumentará tu autoestima.

 

No adivines lo que está pensando el otro, pregunta.

-  Elige el lugar y el momento propicio.  Es importante seleccionar el espacio para dialogar, el momento oportuno y las palabras precisas.  La ira es contagiosa y el enojo también.  Si tu enojo ha sido retomado por la otra persona no le pidas que se calme, será contraproducente.  Es necesario que se acabe “la polvareda” que levanto el enojo para ver mejor. 

 

-  Ten en consideración tus prejuicios.  Busca más información, quizá apresuraste juicios.

 

-  Procura que tu cuerpo deje de pelear.  Aunque ya se haya experimentado un diálogo constructivo después del enojo, es importante generar una descarga de energía para nuestro cuerpo.  Quizá gimnasia, una larga caminata, bailar un rato.  La música y el movimiento ayuda a dispersar la “nube negra” de un enojo contaminante.

 

Bibliografía

“Ser siendo humano”

Guadalupe Cervantes-Pacheco

“Emociones Tóxicas”

Bernardo Stamateas

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