"Relaciones contaminantes"

Veo y reconozco mis conductas

Envidioso

La envidia contaminante I

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La envidia contamina de forma nefasta las relaciones interpersonales.  Hace sufrir a la persona que envidia y sufren también las personas cercanas a ella.   El envidioso siempre tiene a alguien en la mira para lamentarse y en competencia perdedora.

 

El pavo real con la cola desplegada, erguido en un delicioso cuadro de prados verdes, de aguas relucientes y de arbustos, parecía esparcir a su alrededor, bajo los rayos del sol, una lluvia de pedrerías, un rocío de esmeraldas, de zafiros y de oro.  Le rodeaba un espeso círculo de admiradores extasiados, y él gozaba de veras.  Pero se le ocurrió a uno de los que allí estaba decir en voz alta que también era muy bonito el faisán dorado.  Por cierto, no le quitaba al pavo real nada de su mérito y, sin embargo, se quedó éste muy triste, casi como si le hubieran llamado feo.  Muchos pavos que no siempre son reales, piensan que el mérito ajeno rebaja el de ellos.

 

La envidia es la reacción tóxica de la admiración.  Es algo destructivo que va carcomiendo el interior de la persona.  La amargura invade su ser porque no tolera que al otro le vaya bien.

Algo interesante es que necesita de los demás para seguir torturándose.

 

Una niña vuelve del colegio llorando.

 

“Mamá, me dicen que soy envidiosa y ya no aguanto más”

 

“Ahora mismo voy a la escuela” le comenta la madre.  “Les diré a todos esos majaderos que se van a ir al infierno”

 

“No mamá, por favor no.  Se van a ir ellos y yo no”.

 

El envidioso tiene la “lengua afilada” porque ha reprimido iras, las tiene guardadas y las expresará como armas letales para destruir lo que envidia.     

Aquí te presento algunas armas que guarda el envidioso en su arsenal.

 

La navaja sarcástica:   Con humor y sonrisitas tratan de “rebanar” a su envidiado.  “Gracias por los chocolates pero ja, ja, ja, me hubieras preguntado si me gustan antes de que gastes tu dinerito”

 

La bala de cañón:  Dispara a matar para hacer sentir mal a la persona:  “¿Desde hace cuantos kilos no te veo preciosa?”….

 

La ametralladora:  Sueltan frases negativas una tras otra, sin parar:  “¿Qué ya tienes un buen trabajo?. Lástima que la situación económica del país esté tan mal, y que los hombres en las empresas sean todavía tan misóginos… aparte de que esa empresa está hasta el otro lado de la ciudad”.

 

El veneno a gotas:  Sueltan frases negativas espaciadas y len-ta-men-te:   Al principio de la reunión: “Eres linda… lástima de tus arruguitas”… Una hora después:  “Lo bueno que tienes un marido que te ama sobre todas las cosas”… Al final del encuentro;  “Cierto que con tu inteligencia ¿para qué quieres más?”

 

El guante con piedras:  Se acerca el envidioso sin arma aparente:  “Ya sabes que yo te estimo, pero he oído que si no haces algo radical tu negocio se va a pique”…  “Me gusta ser respetuosa de la vida de los demás, pero ponte guapa porque nadie tiene segura a su pareja”…

 

La pistola con silenciador:  Es la persona retraída, que casi siempre guarda silencio en las reuniones, está en espera de que pase algo desagradable a su envidiado para decirle:  “Lo siento, ya veía venir lo que te pasa”…

 

 

Bibliografía

“Emociones tóxicas”

Bernardo Stamateas

B, S.A.

 

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