"Relaciones contaminantes"

Veo y reconozco mis conductas

Envidioso

No soporto tu presencia I

amorNOes

Ahora nos ocuparemos de un perfil tóxico de los más contaminantes, la envidia.

 

Para iniciar este tema el cuento más claro que hay al respecto:

 

Una serpiente perseguía a una luciérnaga. 

Extrañada por eso, el insecto le preguntó:

   -  “¿Te he hecho algo?” 

   -  “No” contestó el reptil

Insistió: 

   -  “¿Soy parte de tu cadena alimenticia?”

   -  “Tampoco” respondió. 

   -  “Entonces, ¿por qué me quieres eliminar?” 

   -  “Porque no soporto verte brillar”

Este fue el fin de la conversación.

La emoción de la envidia no sólo implica desear lo que la otra persona tiene y es,  sino vivir internamente un constante estado de insatisfacción y de queja permanente.

 

Se trata, en la mayoría de las veces, de emociones evitables.  ¿Envidias el buen gusto para vestir de otra persona?, busca la asesoría necesaria. 

 

¿Envidias la capacidad de hacer amigos? 

Analiza tu forma de acercamiento a las personas que tu acostumbras practicar. 

 

¿Envidias la capacidad económica que tiene un conocido? 

Pregúntate qué posibilidades tienes de aumentar tus ingresos. 

 

Esa podría ser la forma adecuada de ir erradicando esta emoción.

 

Pero la realidad es muy distinta y para ilustrarla este relato:

 

En la playa había un hombre vendiendo cangrejos. Tenía dos cubetas llenos de animales vivos, uno estaba cubierto por una malla y el otro tapado.

 

Una mujer le preguntó:

“¿Por qué ha tapado un cubo y el otro no?”  Entonces el vendedor respondió:

 

“Porque vendo dos tipos de cangrejos, japoneses y mexicanos.  El cangrejo japonés siempre trata de salir del cubo; cuando no lo consigue, los demás hacen una cadena, se apoyan unos a otros y así todos logran salir, por eso he tenido que ponerle una tapa.  Los cangrejos mexicanos también tratan de escaparse, pero cuando uno intenta saltar, los de más abajo lo agarran y así ninguno escapa”.

 

La rabia por el logro de los demás es parte de la vida de un envidioso.  Esta ambición frustrada, acarrea un deseo de destrucción.

 

Bibliografía

“Gente tóxica”

Bernardo Stamateas

B. S. A.

© 2015 por ANNEE