"Relaciones contaminantes"

Veo y reconozco mis conductas

Envidioso

No soporto tu presencia III

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El sentimiento de la envidia no sólo es experimentada por el género femenino.  Tal vez son las más expresivas pero los hombres también son invadidos por esta emoción.

 

La envidia es la envidia, no tiene sexo ni color, nada de que…“Me puse verde de envidia”.   Y no hay tampoco envidia buena o mala… “Te tengo envidia, pero de la buena”. Es envidia y punto y pocos se libran de esa emoción.  ¿Pocos o exagero por no decir nadie?  Envidia de los logros, de la familia, la pareja, de la virtud, salud, cuerpo, temperamento, edad, popularidad.  Mejor ya no sigo y te pido mejor que contestes sinceramente estos cuestionamientos. 

 

-  ¿El éxito profesional de un amigo o conocido te hace sentir mal?

 

-  Cuándo una persona cercana a ti actúa de forma generosa, acertada, ¿te cuesta felicitarle?

 

-  ¿Te sientes mal cuando alguien que consideras importante habla bien de una persona que conoces?

 

-  ¿Sientes que no recibes el mismo afecto que muchos de tus amigos?

 

-  En las reuniones sociales ¿te gusta destacar y ser el centro de la atención?

 

-  ¿Criticas a gente famosa o a personas que ni conoces por su éxito?

 

-  ¿Te alegra que alguien que ha triunfado esté pasando ahora por un mal momento?

 

-  ¿Pasa por tu mente que tus amigos no saben lo que vales?

 

Si te ha “caído el saco” en estas afirmaciones la envidia ronda tu vida. 

Aceptar ese hecho es el principio para irse librando del flagelo de esta emoción destructiva porque la envidia convive con la crítica, el chisme, las murmuraciones, ya que generalmente el envidioso es un “opinólogo” experto.

El mundo está plagado de personas obsesionadas en las vidas de los demás, en los logros ajenos, por tanto, existencias desperdiciadas.    Están cegadas ante su valor, ante su propia misión, negadas al goce de su unicidad.  Miguel de Unamuno afirmaba:  “La envida es mil veces más terrible que el hambre porque es hambre espiritual”.

 

El envidioso quisiera ser y tener lo de la otra persona pero ¿sería capaz de sobrellevar la vida del otro?  ¿Podría con la carga de esfuerzos, pasión, dedicación, y estrategias diseñadas con esmero para conseguir las metas?.  Cuando mires el éxito, también reconoce el esfuerzo que fue necesario para lograrlo..

 

La envidia desnuda la frustración.  Napoleón dijo:  “La envidia es una declaración de inferioridad”, por tanto si vives en una situación de triunfo, atraerás la envida.  Nadie envidia a un miserable,  así que si tú eres una persona exitosa siempre serás perseguido por la envidia.  Esto no se puede evadir, sólo se necesita saber manejar las circunstancias.

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Bibliografía

“Gente tósica”

Eduardo Stamateas

B. S. A

“Ser siendo humano”

Guadalupe Cervantes Pacheco