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"Relaciones contaminantes"

"Nooo, nunca, nadie, nada"

I.- Nooo, nunca, nadie, nada I.- Ahora veremos, ya te imaginarás, la relación contaminante negativa. Es una forma tóxica de ver la vida que atrae eso...

II.-  Nooo, nunca, nadie, nada II.- Una persona positiva no sólo habla de lo bueno de la circunstancia sino que además muestra y demuestra sus áreas fuertes, sus...

III.- Nooo, nunca, nadie, nada III.- Esperar positivamente que lo haya, pero tener también en la mente que quizá no exista uno.  Y pensando que esa situación...

"Nooo, nunca, nadie, nada I"

Me imagino que conoces a personas que hablan así:  “Nooo, nunca, nadie, nada…porque jamás, nadie, nunca, nada, nooo!”

 

Ahora veremos, ya te imaginarás, la relación contaminante negativa.  Es una forma tóxica de ver la vida que atrae eso precisamente, lo que se teme.  Esta actitud enferma no solo a la persona que la sufre sino a todos los que están a su alrededor.

 

Ser negativo afecta la salud, la calidad de vida en general.  Está comprobado que las personas positivas viven más.

Algunas características del negativo contaminante:

 

Se viven como víctimas de todo y de todos. Su día a día está lleno de dificultades.

 

Temen al cambio.  Lo nuevo les asusta, ponen freno a cualquier propuesta:  “No va a salir bien”...”No soy capaz para eso”.   "No pueden hacer nada para cambiar."   "Ellos son así, las cosas son así y... punto".

 

Tienen ideas fijas:  perspectiva del caos y del desastre.  Este pensamiento los obsesiona.  Están incapacitados para ver más allá “de sus narices”.

 

Carecen de motivación.  Evitan comprometerse.

Una persona con actitud negativa actúa más o menos así:

 

Carecen de la percepción de mejora continua.  No tiene fe en sí misma, en los demás, en la vida total.

 

Su atención se centra en lo negativo.  Contrario a las personas positivas que sí viven circunstancias negativas pero no se centran en ellas, el negativo aunque pasen en su vida situaciones positivas, busca y rebusca el punto negro en la hoja blanca y lo destaca.

 

Exagera lo negativo.  La persona positiva hace un equilibrio entre circunstancias positivas y negativas, no exagera ninguna de las dos. Esta seguro que todo en la vida está conformado de ambos aspectos.

 

Acumula circunstancias negativas.  Muchas de las personas negativas acostumbran dejar que se “llene el jarrito de tarugadas” para luego explotar con la última gota que lo derrama en forma de quejas.

"Nooo, nunca, nadie, nada II"

¿Qué hacer frente a la negatividad?

 

Pongamos un ejemplo:  caímos a un pozo y sólo tenemos una pala para intentar salir.  Si comenzamos a cavar el pozo se hará más profundo.  Solo si dejamos de usar la pala podremos pensar cómo salir de ahí.

 

Lo mismo pasa cuando tenemos un problema, si no se realiza un cambio no se encontrará la salida.  Se actúa con “más de lo mismo”.

 

Sólo el pensamiento lateral nos permite encontrar otra salida.  Se actúa con el cambio que modifica las circunstancias.

 

La mejor manera de enfrentarse a la negatividad propia o ajena es poniéndole una actitud positiva.

La actitud positiva es ver una solución en la adversidad y proclamarla.

 

Habla siempre de la solución:  si la canoa se está hundiendo no digas ¡nos ahogamos!, dí… ¡a nadar!

 

Un buen líder con una actitud positiva ve lo negativo pero habla de las alternativas para salir adelante.

 

La actitud positiva es reconocer los puntos fuertes y mostrarlos.

 

Una persona positiva no sólo habla de lo bueno de la circunstancia sino que además muestra y demuestra sus áreas fuertes, sus capacidades:  “Esto lo lograré, porque cuento con estos atributos…..”  Cuanto más manifiestes tus talentos, tendrás más cosecha que recoger.

La actitud positiva es ver lo que otros no ven, antes de que otros lo puedan ver.

 

Las oportunidades están detrás de una puerta que dice “empuje”.  Las bendiciones llegan a nuestra vida cuando somos capaces de empujar y luego soltar nuestras capacidades.

 

Una anécdota:  Cuando se inauguró Disney World, el gobernador de Florida exclamó:  “¡Qué pena que Walt Disney no pueda ya ver todo esto!”  Su viuda tomó la palabra y dijo:  “Señor gobernador, él siempre lo vio”.  Las personas con actitud positiva ven lo que otros no ven, antes de que otros lo vean.

 

La actitud positiva es darle trascendencia a lo que hago.

 

Los empleados de Erickson, la compañía sueca de telefonía, cuando se les pregunta que si hacen teléfonos responden:  “Nosotros conectamos al mundo”.

 

Las personas con actitud positiva ven detrás de su trabajo algo más importante que el trabajo mismo.  Son personas de propósitos trascendentes, de motivación constante.  Están seguros de que poseen un gran destino.

"Nooo, nunca, nadie, nada III"

Para poder vivir libre de una negatividad tóxica es importante planear.

 

Me refiero con esto a planificar un escenario futuro.  No dejes nada al “ahí se va” o “mi Ángel de la Guarda va a ver por mí”. 

 

“A Dios rogando y con el mazo dando”, dice el refrán. 

 

En tus actividades no improvises, de esa manera estarás construyendo tu escenario, en el quehacer y en la conducta.

Un buen ejemplo: 

 

Imaginemos que harás un viaje de 500 kilómetros.  En algún momento de este largo recorrido tendrás apetito, pero desconoces si existe algún restaurante.  ¿Cuáles son las opciones?

 

1-    Afirmar que si hay un restaurante en el camino.

 

Espero algo positivo, avanzo y sigo avanzando.  Si no encuentro ningún lugar donde comer me frustro y sigo con hambre.  Dar por sentado que si había un restaurante fue un optimismo ciego.

 

2-    Afirmar que no hay ningún restaurante en el camino.

 

Y, efectivamente, confirmo que no hay ningún restaurante en la ruta.

Podríamos decir que se trató de un negativismo ciego.  La negatividad me dio la razón pero me quedé sin comer.

3-     Afirmar que no hay ningún restaurante en el camino.

 

Durante el recorrido encuentro un restaurant.  Sin embargo la negatividad no me permitirá disfrutar de los alimentos.  Será una negatividad frustrada.

 

4-     Afirmar que si hay un restaurante en el camino.

 

Esperar positivamente que lo haya, pero tener también en la mente que quizá no exista uno.  Y pensando que esa situación llegará a pasar, conseguir algo que comer y beber.  Si encuentro el restaurante disfruto los alimentos y si no lo hay, no me molestaré mayormente porque llevo mi “tentenpie”.

 

En este caso estamos hablando de un optimismo inteligente.

 

Planificar implica pensar en el mejor y en el peor escenario, y en soluciones posibles para cada caso.

 

Cada día proponte tener una visión positiva.  No te sumes al ejercito de quejosos y lamentosos.  Estás vivo para cumplir un propósito único, necesitas centrarte en él.

Bibliografía

“Más gente tóxicas"

Bernardo Stamateas

B, S. A.

 

 
 
 

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