"Relaciones contaminantes"

 "Carga-mete-culpas"

 ¿Cómo podré pagarle a la vida? II

 

                       

 

 

        

                              Por: Guadalupe Cervantes - Pacheco

 

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Desde el principio de la humanidad la culpa y la victimización  empezó a ser parte del hombre.  La primera culpa, según la tradición, nació en Adán por haberle hecho caso a Eva frente al árbol del bien y del mal.  ¿Adán fue la victima por no rechazar el ofrecimiento, el fruto prohibido y Eva la culpable por ofrecérsela?

 

Así fue como el hombre comenzó a llenar el paraíso terrenal de culpables e inocentes, de víctimas y victimarios, una vida llena de sacrificios, ritos y frustraciones innecesarios. 

 

La culpa es una emoción que obstaculiza más los anhelos y objetivos:  “No tengo tiempo para mí….”  “Debo continuar con lo que aprendí de mis padres….”    “Creo que me lo tengo merecido por no hacer lo que debía…” 

El auto reproche es un “cuchillito de palo”, un reclamo interno y continuo que estará cuestionando como juez implacable siempre, pidiendo explicaciones a cada palabra que pronuncias, a cada acción que llevas a cabo, a cada sentimiento que te invade.  Es una voz muy difícil de acallar y que sabotea una y otra vez tu libertad para conseguir tus objetivos.“

 

¿Qué  fue lo que hice?....”  “¿Por qué tuve que hablar así?....”  “No debí tomar esa decisión…”  frases que forman parte de la letanía que debe sufrir una persona carga-mete-culpas.

 

La persona que vive con culpa tiene pensamientos rígidos, normas inflexibles que boicotean una existencia agradable y exitosa.  Sus ideas la llevan a creer que no hay posible salida para su destino de “cargar su cruz”.  Los errores que piensa haber cometido y que percibe que son irredentos le ponen contra la pared en su situación de víctima o de culpable, sin espacio para emprender una vida más venturosa.

 

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La culpa surge a partir de creencias culturales, religiosas y paralizan a la personas.

 

“Me dijeron que Dios me ama si soy bueno….”  “Mis padres me repitieron hasta el cansancio que yo era su quebradero de cabeza…”  “Es posible que el abuso sexual que sufrí fue por ser bonita…”  “Cuando quedé viuda me hice cargo sola de mis hijos, pero fallé porque son personas que no sirven para nada…”  “Mis padres reñían mucho porque era rebelde, tal vez por eso se separaron….”  “Fui la mayor y me exigieron que fuera el ejemplo para mis hermanos…”  “Desde niña supe que no era para los estudios…”  “Siempre escuche que tendría mucha suerte si alguien me llegara a amar…”

 

Estas son algunas de las profecías mete culpas que siembran en la mente de los niños las personas a las que damos poder y, por eso mismo, son difíciles de erradicar cuando adultos.  Se juntan el peso de la sentencia y el valor que se le da al juez.

 

Bibliografía

“Desaprendiendo para vivir”

Guadalupe Cervantes-Pacheco

“Gente Tóxicas”

Bernardo Stamateas

B: S: A: