"Relaciones contaminantes"

La triangulación

 Triángulos fatales I

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Durante el transcurso de nuestra vida algunas veces hemos sido involucrados en “triángulos fatales” muy a nuestro pesar o quizá muy a nuestro placer.

 

Hemos conocido a personas que se han puesto en medio de una relación, con la “buena voluntad” de aliviar una situación dolorosa o poco ventajosa para alguna de las partes.  Esto es en el mejor de los casos, porque en otras ocasiones es simplemente para “echar leña al fuego”, para “levantar polvareda”.

 

¿Qué significa ser triangulador?.  Para entender esto me expliqué a mi misma esto de la triangulación con la labor que hace un embajador.  Dos países tienen un problema entre sí y utilizan a sus embajadores para arreglarlo.  Evaden verse cara a cara, los que presiden las naciones.  Yo no sé de relaciones exteriores pero si de relaciones interiores en una familia o en los ambientes laborales.

 

Recuerdo que mi madre decía con voz fuerte cuando quería decir algo y no de frente precisamente:  “Te lo digo a ti mi hija, entiéndelo tú mi nuera”… O cuando una persona venía en nombre de otra a abogar por su causa, se decía la siguiente frase:   “Ya saliste con tu embajada”.

Diferentes tipos de triangulación:

 

Los triángulos en el sistema familiar:

 

Usualmente las triangulaciones en el sistema familiar se dan cuando los hijos son usados como los recaderos en “tiempos de cólera conyugal”.

 

-  “Ve con tu padre y dile que la mesa está ya servida”

 

-  “Pregúntale a tu mamá si quiere que comamos fuera de casa”

 

Ante la sorpresa y el dolor, los hijos se mueven de un lugar a otro (estoy hablando de pocos metros) para enviar y dar información a sus padres mientras pasa la “tormenta”.  Ellos usan como termómetro de cómo va la relación de sus papás, el tiempo que dura su trabajo de mensajeros emergentes.  De esa forma, cuando los hijos son pequeños,  se enseñan a usar para el futuro la misma mecánica para enfrentar los problemas.

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Al pasar el tiempo, cuando los hermanos ya son mayores, empiezan las triangulaciones entre ellos. 

 

-  “Habla con la viliosa de tu hermana para que la convenzas de que salgamos al cine, tú si le tienes paciencia…”

 

-  “Tú que tienes buen modo, habla con mi hermano para que me preste el dinero que necesito…”

Usamos a alguien más como ariete para romper las “puertas de la muralla” ante la cual nos sentimos impotentes para derribar.

 

Este tipo de triangulaciones en el sistema familiar nacen, crecen y se eternizan lastimando las relaciones y haciéndolas poco nutrientes.

 

 

Bibliografía

“Enamoramiento, amor y matrimonio”

Guadalupe Cervantes-Pacheco