amor no es

que yo permita que modifiques mi forma de hablar

En la visión de...

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que yo permita que modifiques mi forma de hablar

 

 

                    Por Ma. Esther Caballero

 

 

 

Para los niños no hay personas más importantes, omnipotentes y valiosas que sus padres. Los ven tan poderosos, que no cabe en los hijos ninguna duda referente a lo que ellos dicen o hacen.

 

Así como nuestros padres se encargaron de darnos todo lo que necesitábamos para nuestra supervivencia cuando fuimos pequeños, también con la forma en que nos trataron, el modo en como se relacionaban entre ellos, los mensajes que nos transmitieron con su comportamiento y la manera en que nosotros internamente acomodamos toda esa información, es que fuimos moldeando nuestro auto-concepto y creando el amor a nosotros mismos.

 

Si los padres le transmiten a sus hijos que son valiosos y merecedores de amor, los niños crecerán teniendo un concepto muy positivo de ellos mismos, pero si por lo contrario, crecen escuchando que lo que hacen está mal o  frases como: “no sirves para nada, cállate, tú no puedes ni pensar, lo que dices son puras estupideces, de ese cerebro de chorlito no puede salir algo bueno,  eres un estúpido”, etc., ese será el concepto que se irá formando de sí mismo y, en su edad adulta, irá haciendo cosas y relacionándose con personas que le confirmen que no tiene valía, que no sirve y que todo eso que le dijeron en su infancia, es cierto.

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Todos estos conceptos negativos de sí mismo hacen  adultos sumamente agresivos,  enojados, insensibles, abusivos o débiles, miedosos, dependientes, permisibles, ansiosos, con una gran necesidad de que el otro se haga cargo de ellos. En pocas palabras, víctimas o victimarios, con muy poca fuerza para poder poner límites y un alto.

 

El primer paso es tomar conciencia de que todo esto “no es normal”, que si crecimos creyendo que esas formas de trato “eran amor”, hoy como adultos podamos entender que fueron “los asuntos de infancia no resueltos de nuestros padres” los que hicieron que nos trataran de esa manera y que hoy nos corresponde a nosotros "ver qué hacemos con eso".

Cuando en la pareja hay uno que le exige al otro cambiar su forma de hablar, actuar, pensar o de vestirse, que quiere controlar con quién se relaciona su pareja, si trabaja o se queda en casa por mencionar algunos ejemplos, lo primero que tienen que saber los dos es que hacerlo y permitirlo NO TIENE NADA QUE VER CON EL AMOR. Quien lo acepta está viviendo lo que se llama “violencia psicológica” y el paso a la violencia física (si no es que ya existe), se dará en cualquier momento, por lo que es obligación de él o ella,  poner un alto y empezar a hacer cambios.

 

Como dice muy atinadamente Jorge Bucay:

“Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes”.   

 

Recuerda siempre pasar por tus filtros lo que lees o escuchas, si no estás de acuerdo o no te da sentido esta información, no te la quedes, quiere decir que no es para ti.

 

Platícanos tu historia, déjanos tus dudas, sugerencias o comentarios; a la brevedad nos pondremos en contacto contigo.

 

 

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que yo permita que modifiques mi forma de hablar

 

                         Por Mario Manjarrez

 

 

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¡Cállate!... ¡Tú no opines!, ¡Si no sabes, mejor no hables!, ¡Calladita te ves más bonita!; son algunas de las condicionantes que seguramente has escuchado por parte de tu padre, hermanos mayores, tu novio o tu esposo.

 

Son frases que se adquieren “gratis”, desde muy temprana edad y que por desgracia, la mayoría de las niñas aprenden como algo normal y ya como adultas, son parte de un lenguaje aprendido que no se tuvo la oportunidad de digerir o razonar.

 

¿Cómo te sientes cuando alguien te corrige, te pide o te exige que cambies unas palabras por otras?, ¿que, te dice que lo que piensas no es lo correcto o que tus sentimientos están equivocados?

 

Permíteme juntar dos derechos que tienes por haber nacido: la ley divina y ley constitucional.

 

La primera te dice que como persona eres única y la manera como piensas y sientes es tan respetable como la de cualquier persona, porque nadie sabe lo que has vivido ni cómo has tenido que afrontar la vida como para que te corrijan y te digan cómo debes hablar, pensar o sentir.

 

La segunda es que constitucionalmente en este país existe la libre expresión, es tu derecho y debes hacerlo valer con quien sea o contra quien sea.

Muchos hombres piensan que cuando una mujer se enamora de ellos ya les pertenece y en su ignorancia, machismo e incluso, misoginia; creen que tienen el derecho de cambiarte a su modo, a su manera de ser o de ver el mundo y se entrometen en algo tan sensible como es… tu forma de hablar.

 

El problema radica en que por amor, por costumbre o peor aún, POR MIEDO… lo permites. En las parejas maduras: se impuso más por costumbre y educación que cualquier otra cosa; en las parejas jóvenes: se ha filtrado la moda hablarse de “wey”, de relaciones “free” y de ser “alivianados” y entre tanta modernidad, se pierde el respeto y al final entre broma y broma, se impone la limitación a tu libre derecho de expresarte, es decir… a ser auténtica.

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Si te has sentido limitada, devaluada o incluso, humillada, DEBES SABER, que has entregado tu control a alguien más y siempre que lo permitas, tu pareja va a seguir haciendo uso de él mientras tenga pilas. La manera de recuperarlo es poniendo límites, afortunadamente existen varias maneras de hacerlo, te doy algunas técnicas que funcionan muy bien:

 

- Si te corrigen, pon un alto en ese momento y exige que respete tu manera de pensar, de manera amable, pero al mismo tiempo debes ser tajante. No es negociable.

 

- Cuando tengas oportunidad de hablar mientras están solos y tranquilos, aclara cómo te hace sentir cada vez que te quiere corregir, ojo…  sin echar culpas a nadie, simplemente responsabilizándote por recuperar lo que es tuyo y hacerle ver que no vas a permitir que cambie tu forma de expresarte, aún cuando lo hayas hecho durante meses o incluso años, nunca es tarde para corregir los errores.

 

- Por último: cuando quieras hacerle ver sus defectos a alguien, siempre hazlo de manera cálida y  respetuosa, porque no he conocido a nadie, hasta ahora que cambie, cuando otra persona le hace ver sus equivocaciones con gritos, regaños y sombrerazos.

 

amorNOes… que alguien quiera estar contigo a cambio de ser controlada.

 

Valora lo que eres y hazte valer, pues no hay nadie igual a ti.

 

Recuerda que tenemos un espacio en el cual podemos escucharte. Déjanos tus datos y a la brevedad nos pondremos en contacto contigo. 

 

¡Hola! Aquí encontrarán actitudes en relaciones reales, con reflexiones, cuentos o, simplemente frases  que tienen que ver con los diferentes tipos de violencia, física, económica, sexual, emocional  y también algunos otros temas, que iré mencionando según sea el caso.

 

 

                     

                    Por Paulina Rébora

 

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ALBERTO: Alberto es un hombre que ha sabido salir adelante, a pesar de no haber tenido un padre, ya que cuando era muy pequeño murió y tuvo que sacar adelante a su familia.  Es un hombre mujeriego,  nada espléndido.  Se siente superior a Julia y se burla constantemente de su acento. 

 

JULIA: Julia es una mujer de provincia, es más bien sencilla y emprendedora. Dejó el núcleo familiar a temprana edad ya que quería estudiar una carrera.  Se enamora de Alberto. Aunque él no la trata bien al grado de no llevarla a eventos de su trabajo y se burla de su acento, ella lo ve como a un Dios. Con la actitud de Alberto ella se siente no querida, humillada e ignorada.  Julia lo único que hace es quejarse de todo lo mal que él la trata. 

                    

amorNOes... que yo permita que modifiques mi forma de hablar.

 

Alberto no se ha dado cuenta que  “Nadie puede cambiar al otro, que el cambio es un acto personal” y ha pasado todo su matrimonio queriendo cambiar a Julia.

 

Julia no hace otra cosa que quejarse de las burlas y humillaciones de Alberto. Se queda sin fuerza y sin poder poner límites y resolver, porque se siente víctima de él. 

EVITA SENTIRTE VÍCTIMA.

 

“Ahora que he estado observándome, me he descubierto quejándome con mucha frecuencia de mi situación.  Cuando me encuentro a alguien suelo contarle lo mal que estoy.  Sospecho que me estoy acostumbrando a tener la atención de los demás a partir de una desgracia personal.  No sé qué tanto puedan hacer los demás por mí.  Hasta ahora no he obtenido nada más que la lástima de quienes me rodean, pero en concreto eso de poco me ha servido.  Lo malo es que me estoy acostumbrando a esta actitud lastimera y hasta ahora me empiezo a dar cuenta”.

 

Advertencia: si te identificas con esa forma de ser y pensar, ¡cuidado, peligro!  Debes hacer un alto de inmediato.  Tu primera postura ante la vida, para que puedas empezar a vivir mejor, es afirmar: “evito sentirme víctima”.

 

Es hora de que te des cuenta de que todo lo que sucede en tu vida tiene sentido, aun lo más duro y difícil de entender.  Echa un vistazo hacia atrás, mira tu historia personal y revisa cómo está llena de momentos buenos y otro complicados, pero siempre útiles y convenientes, los cuales sólo pueden comprenderse una vez que han sido superados. 

 

Estoy convencido de que tú tienes la fuerza suficiente para sobreponerte a la adversidad para salir más fuerte y más seguro.  Por eso deja atrás, de una vez, la idea de que lo que te pasa es producto de la casualidad y de que te sucede sin que tú hayas tenido nada que ver.  ¡Acéptalo! En algo habrás contribuido para que eso sucediera y si aún crees que fue totalmente fortuito, entonces trata de ver la necesidad urgente que tenía tu ser de encontrarte. 

 

Ese que habita en ti te ha estado buscando por mucho tiempo y hasta ahora estás dispuesto a escucharlo, por lo tanto, todo lo que te ha pasado tiene el fin de que te conviertas en una mejor persona y empieces a tomar conciencia de tu propia fuerza interior.  Tal vez sólo así seas capaz de descubrir tus recursos internos y tu potencial, quizás este momento de dificultad te está dando la oportunidad de autodescubrirte  y es hora de que dejes de prolongar el sufrimiento haciéndote víctima ante los demás.  Créelo, esa actitud de nada sirve y te hace ver muy mal.

 

                                                                                             Del libro “Vivir en Paz”

                                                                                             De Antón Teruel

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