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"Relaciones contaminantes"

"Qué bola de tarugos son todos"

I.-  Qué bola de tarugos son todos I.- Son personas crueles que pretenden desestabilizas las emociones y robarse los sueños...

II.-  Qué bola de tarugos son todos II.- La mentalidad del descalificador es avasallante y precisa, sabe dónde está el blanco para disparar la...

III.- Qué bola de tarugos son todos III.- Es posible que la persona “conquistada” empiece  a dudar de sus capacidades y a cuestionarse su futuro...

IV.- Qué bola de tarugos son todos IV.- El llanto no es solución cuando es la desembocadura de pensamientos irracionales e...

"Qué bola de tarugos son todos I"

Ahora nos enfocaremos con el perfil contaminante de la persona descalificadora.

 

Muchas personas malogran parte de su día tratando de descalificar a todos aquellos con los que se topan.  Centra su tarea habitual en el menosprecio a los demás.  Su objetivo es controlar la autoestima del otro, hacerlo sentir poca cosa para así poder verse él como el centro de las miradas.

 

Son personas crueles que pretenden desestabilizar las emociones y robarse los sueños.  Invalidar al otro para que no le haga sombra en su vida.

Veamos algunas formas para reconocer a la persona descalificadora y así tratar de no ser lastimado:

 

+  Se esconde atrás de la máscara de amigo, compañero, protector.  “¿Quién te conoce mejor que yo?.  Confía en lo que te digo…

 

+  Finge estar interesado en lo que haces, más quiere controlar y sacar provecho de la información.  “Platica conmigo cuáles son tus proyectos…”

 

+  Mediante afirmaciones, indirectas e insinuaciones hará creer que lo que estás haciendo no está del todo bien, influyendo negativamente en la motivación.  “Lo que hiciste puede ser mejorado… te lo digo por tu bien…”

 

+  Usa una lupa para ver detalladamente defectos en el otro y poder utilizarlos a su favor mediante la ironía y el sarcasmo.  Así reduce autoestima y su figura aumenta.  “Vamos, creo que puedes hacer algo mejor…”

 

+  Esta muy atento a escuchar las críticas que se hace la persona a sí misma para poder utilizarlos en el momento adecuado.  “Si tú mismo te has llamado incapaz…”

 

+  Agigantará los fracasos y errores de la otra persona y reducirá al máximo el valor de sus logros.

 

+  Vive escondido a través de máscaras según lo considere oportuno:  de “ángel protector”, esperando tener cerca a su víctima para atacar o de “buena onda” para ocultar su irritabilidad y falta de dominio.  Su propia vulnerabilidad lo aterra.

 

+  Se piensa como poseedor de la razón, cree conocer todos los temas y asuntos que se tratan.  Con este comportamiento quiere lograr el control completo, de ahí surge también la satisfacción que busca en su vida.

"Qué bola de tarugos son todos II"

Para no generalizar pienso que sólo contadas personas no han sufrido durante su vida a un descalificador cercano. 

 

Al lado de un niño casi siempre está un padre o madre, un abuelo, un maestro descalificador no solo criticando sus quehaceres sino, de una forma mucho más dolorosa y delicada a su existencia misma, provocando ataques al núcleo de su existencia.   Todos hemos recibido adjetivos calificativos, respuestas letales, permanentes agresiones que lastimaron nuestra auto estima y las ganas de crecer. 

 

Aún así es importante resaltar la oportunidad de cambio que la vida nos brinda, para pedir disculpas si hemos descalificado y de revertir actitudes y acciones que anulan y desacreditan, a nosotros mismos o a las otras personas.

 

La mentalidad del descalificador es avasallante y precisa, sabe dónde está el blanco para disparar la flecha venenosa que sale de su boca.  Observa con detalle los lados flacos para ahí disparar.

 

La persona descalificadora se percibe perfecta, difícilmente acepta cometer errores y por supuesto la culpa no le quita el sueño. Al paso de los años se vuelve más irritable, sus respuestas más hirientes y se va quedando inevitablemente sola.

 

En un momento determinado esa agresión descalificadora se volverá contra ellos y se convertirá en una depresión llena de culpas que desembocará muy posiblemente en una enfermedad psicosomática.

 

La “enfermedad” de la descalificación es muy contagiosa.  Un niño que crece siendo descalificado posiblemente será un descalificador profesional.   

Hay una frase muy cierta que es necesario tenerla en la memoria: 

 

“Todos somos víctimas de víctimas”

 

Nadie puede escapar a esa verdad, todos somos víctimas y de algún modo todos somos victimarios hasta el momento en que nos dispongamos a observar nuestras conductas y nos hagamos responsables de ellas.

"Qué bola de tarugos son todos III"

Veamos cómo logra sus propósitos un persona descalificadora:

 

En primer lugar la persona se toma su tiempo para conocer a su “presa”.  Trata de satisfacerle sus necesidades, de ofrecerle paz y compañía para que una vez ganada la confianza sean sus palabras las que tengan poder sobre ella.

 

Es posible que la persona “conquistada” empiece  a dudar de sus capacidades y a cuestionarse su futuro:  “Que buena suerte la mía de tener cerca a una persona que me aprecia, me conoce perfectamente bien, se preocupa por mí y que me puede indicar todos mis errores para superarme”.

 

Desde ese momento, toda palabra que salga de su boca será aceptada como verdadera.  Aunque la persona crea en un primer momento “que todo lo que escucha es por su bien”, muy dentro de sí se sabe criticada y empieza a tener problemas para manejar la frustración y el enojo.

Las profecías negativas y descalificadoras pueden ser:

 

“No haces las cosas bien hechas; ¿no ves como lo hago yo?”

“Lo haces bien pero podrías mejorar, tienes la suficiente inteligencia para ser el mejor”

“Creo que lo que te estoy pidiendo es demasiado para ti”

“Serás un mediocre toda tu vida, si no pones empeño.  Escucha mis consejos, todo lo hago por tu bien”

“Si continuas comportándote de esa forma las personas te van a detestar”

“Nunca te muestres débil, eso es de pusilánimes”

“Eres incorregible, no me imagino cómo serás en el futuro”

Todas estas afirmaciones hacen sus estragos desde los primero años de vida.  Cuando los juicios son emitidas por las personas que tienen un gran poder sobre el niño como son los padres, se convierten en “palabras sagradas” por eso es tan difícil cambiar esas etiquetas pegadas a nuestra piel, porque en último caso, si llegamos a pensar diferente significará que hacemos un acto de “alta traición” a las personas que nos dieron la vida.

 

En la NASA hay un cartel en el que se lee: 

 

“Está comprobado que el abejorro, aerodinámicamente, a causa de su peso, tamaño y cuerpo no puede volar,

sólo que él no lo sabe”

"Qué bola de tarugos son todos IV"

Como lo vimos anteriormente una persona descalificadora ha sido descalificada y así ha aprendido que esa manera de relacionarse con los demás es la única. 

 

La máscara del ego inflado es la elegida.  Esa forma de conducta le produce una sensación de importancia. 

 

Su idea es: 

"Yo soy más y tengo poder si soy capaz de destruir la estima del otro y le puedo controlar".

 

El miedo puede agobiar al descalificador porque en el fondo conoce de alguna forma la potencialidad de su presa, lo que puede llegar a ser si pierde el control. 

 

Su idea es: 

"Mientras esté bajo mi poder, no podrá reconocer su potencial".

 

Estas personas las puedes encontrar en todas partes:  dentro de la familia, en el ambiente laboral, en los medios religiosos.

El primer paso para poner en orden tu mente y poder rechazar los ataques de descalificación es aclarar tus ideas y negar todo lo que has aceptado como cierto.  La generación de pensamientos positivos como verdaderos cambiará la percepción de tu autoestima y repuntará el poder de tus decisiones.

 

Para romper este paisaje descalificador que te hipnotiza debes cambiar y ordenar tu ambiente interno y desde ahí tomar la decisión respecto a qué tipo de personas dejarás habitar en tu círculo intimo y a quien pondrás a distancia o fuera de una vez por todas. 

 

Aquí es muy importante algo, que “dejar fuera” no es distancia física, es más importante la distancia mental y emocional, porque la persona descalificadora puede vivir “en China”, pero mentalmente está a cincuenta centímetros de ti.  Y desde ahí te maneja, porque tú lo decides, como un objeto al servicio de su ego.

 

Erich Fromm afirma:  “Cuando el ser humano se transforma en “cosa”, enferma, lo sepa o no”.

 

Es fundamental reconocer que el valor que damos a las personas nos dará la fuerza y el empuje necesario para crecer y convertirnos en la mejor creación de nosotros mismos.

Algunas frases para reflexionar:

 

Todos nuestros enemigos son mortales

 

La única revolución válida es la que uno hace en su interior

 

El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele

Bibliografía

“Desaprendiendo para vivir”

Ma. Guadalupe Cervantes – Pacheco

“Gente tóxica"

Bernardo Stamateas

B.S-A

 

 
 
 
 

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