Relaciones contaminantes Introducción II 

 

                       

 

Con mucha frecuencia permitimos la cercanía de personas agresivas, prepotentes, envidiosas, quejosas, descalificadores, que permanentemente evalúan lo que hacemos y dejamos de hacer, lo que decimos y lo que callamos.  Personas a las que de ninguna forma se les da gusto, porque “si escupes mojado y si no reseco” y que exageran nuestras debilidades, nos llenan de frustraciones, sufrimiento.

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Es responsabilidad personal mantenerse a distancia de estas personas, conectarse con la gente correcta, elegir con quien  se quiere recorrer la vida. Si en primer lugar tienes claro el objetivo de tu existencia, podrás con más facilidad definir los compañeros que deseas en tu camino.

 

El propósito de tu vida atañe sólo a ti, por tanto cuida mucho de quien te rodeas.   Esto de peregrinar juntos tiene sus asegunes.  Existen personas que ayudan y otras que pisotean.  En el hecho de ayudar, hay personas que encuentran la dicha, pero también las existen que encuentran placer en menospreciar y maltratar.  “Siempre existe un roto para un descosido”, o como decía Facundo Cabral: 

 “Yo tengo dos enemigos, pues dos puntas tiene el mal, el hombre que pisa a otro y el que se deja pisar”.


 

¿Resulta complejo el tema de las relaciones interpersonales? Si lo es, sobre todo cuando se está dentro del entramado, pero te invito que te pongas a distancia y desde ahí se puede ver mucho más claro el “teatro de la vida”.  De esa forma se puede contemplar a quienes has dejado entrar a tu vida y que derraman perfumes delicados y algunos otros que contaminan tu existencia con gases tóxicos.  Podrás contemplarte también en quien derramas aromas exquisitos y a quien inflamas con tu agresión contaminante.

 

Somos seres sociales, necesitamos aprender a relacionarnos correctamente, estamos en un planeta de humanos llenos de luces y sombras, la convivencia es difícil pero de ninguna forma imposible. 

 Existen dos palabras que si aprendes a usarlas serán llaves para abrir un camino venturoso en las relaciones interpersonales,  son los monosílabos SI y NO, usarlas con asertividad es la clave.

 

A partir de mañana te enviaré diferentes perfiles de relaciones contaminantes.  Estoy segura que a través de los renglones vendrán rápidamente a tu cabeza imágenes de personas que les quedarán como “anillo al dedo” mis escritos.  Pero recuerda amigo, amiga querida, que tú y yo tenemos diez dedos en nuestras manos donde alguno de estas descripciones vendrán también como un anillo muy personal.

 

El libro que recomiendo para profundizar en este tema es “Gente Tóxica” de Bernardo Stamateas Ediciones BSA.

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