"Relaciones contaminantes"

La triangulación

 Triángulos fatales III

amorNOes

¡¡Extra, extra, noticia de últimos tiempos, el triangulador cibernético!!

 

Esta es la novedad de los triángulos fatales:  los mensajitos por Facebook, y demás líneas de comunicación cibernética.  Golpear con el desprestigio es fácil utilizando las redes sociales.  Ahí se puede aventar la piedra y esconder la mano.

amorNOes

Otra triangulación letal es la reunión de dos enemigos entre sí contra un tercer enemigo común.  Ejemplo:  Pilatos y Herodes contra Jesús de Nazareth.

 

 Ahora revisaremos a cada uno de los integrantes del triángulo fatal.

 

El que busca al “corre ve y dile”.

 

“Te pido que me ayudes en el problema que tengo con…”

 

Esta persona es la pieza clave del triángulo.  Si ella tuviera la fuerza en sí misma, la presencia de ánimo, para afrontar su problema, no existiría la triangulación.  Presentarse como víctima de las circunstancias es importante para poder manipular.

 

Con esto no se niega la opción de buscar un mediador en caso necesario, pero se debe hablar muy claramente y concretamente del problema y lo que implicaría su misión, la expectativa que se tiene.

 

Creo que ha quedado bien claro la manipulación y los golpes que van ocultos en esta relación contaminante del triangulador con su “empleado”

B

El que acepta el trabajo:

 

 “Si puedo ayudar en algo, con mucho gusto”

 

El mediador tóxico busca el protagonismo.   El ha sido requerido para solucionar un problema y eso le infla el ego.  Y si no le pone un “hasta aquí” la persona a la que se enfrenta, su inflación será al cuadrado.  Todo lo que hace es “por amor al prójimo”, para ayudar a la pacificación entre las personas.

 

El buen mediador habla claramente con A y C de sus propósitos y se retira de la triangulación en cuanto termina su trabajo

C

El que recibe la manipulación

 

La actitud del que recibe al mediador, la tercera parte del triángulo varía.  Puede ser el de rechazo:  “Y tú ¿qué interés tienes en este asunto?…”  “¿Que no tiene boca el que te manda?...”. 

 

O puede recibir la intervención con buena ánimo:  “Agradezco tu preocupación por este asunto.  Me gustaría que escucharas mi versión…”  O:  “Pienso que el problema es de dos.  Te pido decirle a quien te envía que estoy dispuesto a escucharle.  Gracias”…

 

 

 

Bibliografía

“Más gente tóxica”

Bernardo Stamateas B, S.A.