"El miedo contaminante I"

Hasta el más valiente tiene miedo, es una gran verdad; como lo es también que el miedo que no se supera, aumenta con la edad, por tanto dura toda la vida y con mayor intensidad.

 

Cuando éramos pequeños nuestros padres nos decían “Ten mucho cuidado…”  A casi nadie nos dijeron:  “Vamos hijo, arriésgate… A medida que descubramos el origen de nuestros miedo trabajaremos en ellos y saldremos fortalecidos. 

 

"Dejamos de temer a aquello que empezamos a conocer"

Madame Curie

Veamos como una persona es atrapada por el miedo tóxico.  Conocer el círculo del miedo puede proporcionar los recursos necesarios para hacerle frente correctamente y también para ayudar a quienes lo padecen.

 

Primera fase:  Gran imaginación.

Frente a una determina situación, el círculo del miedo se activa a través de una imaginación exagerada.  Todo empieza cuando a la mente se le da rienda suelta.

 

Algunos llaman a esta fase “el síndrome del juicio final”.  Se piensa lo peor, el pensamiento es catastrófico.  Una persona que nunca ha hablado en público empieza a oír frases y voces que le harán entrar en una situación traumática.  Cuando, frente a una situación imaginamos exageradamente lo peor, habremos entrado en el circuito del miedo.

 

Segunda fase:  Miedo propiamente dicho.

El miedo empezará a activar más intensamente la percepción negativa de la realidad y comenzará a distorsionarla.  El cuerpo siente ese miedo volviéndose torpe, la voz se enronquece o se aflauta, el corazón se acelera y las manos sudan y la profecía empieza a suceder. Tendemos a no correr riesgos porque tenemos miedo a lo desconocido, pero, en realidad, el miedo a lo desconocido, es miedo a perder lo conocido.

 

Tercera fase:  El miedo te paraliza o te acelera

A la persona que teme hablar en público le crecerá tanto su miedo, que se quedará sin voz.  El temor la paralizará.

El miedo hace que la persona se mueva en dirección opuesta a la que le conviene.  Se hacen tonterías, ridiculeces porque el miedo es el que controla.

 

Cuarta fase:  Mi primer recuerdo

Hay un dicho conocido que asegura:  “La mula no era arisca, los palos la hicieron” o “Quien de la culebra está mordido de la sombra se escapa”.

Este primer recuerdo no necesariamente puede ser de la infancia, sino es cualquier acontecimiento que se considere negativo.  Pueden estar conectadas con momentos difíciles de vida en pareja, de un negocio que no resultó.  El miedo ofusca el entendimiento.

 

Tú tienes el poder para frenar este círculo tan dañino del miedo.  La imaginación para “darle cuerda” al miedo se puede usar para “enmarcar” esa situación en forma diferente.  Decídete a vivir en el presente.

"El miedo contaminante II"

Existen miedos de todos tamaños, colores y sabores, como en nevería de lujo.  Todo depende de cada persona, por eso enjuiciar a la persona miedosa no es adecuado.

 

De acuerdo a las experiencias vividas y superadas, la persona va disminuyendo o aumentando sus temores.

 

Te invito a que hagas tu propia lista de miedos.  Te daré algunas pistas:  miedo a la pérdida de un ser querido, a la vejez, a la muerte, a la pobreza, a la enfermedad, a sufrir, a no ser querido, a perder el trabajo, a un accidente, al descrédito, a la exclusión, a las malas interpretaciones, a la soledad, a no ser reconocido…. ¡al juicio final!.  Sólo una probadita del menú de miedos de los que se alimenta el ser humano.

 

Así que cada quien tiene sus miedos y cada miedo tiene su tamaño, de menos a más contaminante.

Algunas conductas que hacen más tóxicos nuestros miedos:

 

Recordar con lujo de detalle.

La memoria al servicio del miedo:  “Pero si parece que fue ayer.  Era de noche, estaba muy obscuro y aquel hombre salió de repente y me dijo….  yo le contesté…. y luego él me quitó mi muñeca”  Y como la memoria es mentirosa y chapucera, posiblemente la experiencia cada vez es más exagerada. 

 

Borrar o bloquear el momento traumático

Existen personas que no tocan el sentimiento.  Aunque la experiencia haya sido traumática la relatan con frialdad.  “El tipo que me violó era feito, siquiera hubiera estado guapo”.    Walter Riso afirma que la mente es egocéntrica y busca sobrevivir de cualquier forma, incluso si el precio es mantenerse en la irracionalidad. 

Elaborar imágenes repetitivas

A la persona le sobreviene sin previo aviso una y otra vez imágenes del momento traumático.     El miedo es extremo pensando que se repita el episodio.

 

Experimentar sentimiento de vigilancia extrema.

Un ejemplo:  Te roban en la calle y después caminas mirando de una lado al otro esperando que se repita otra vez la experiencia.  Y cualquier ruido “te hace pegar un brinco” asociándolo al momento pasado.

 

Predecir un futuro obscuro

“Si ya me pasó esto una vez, con seguridad me va a seguir pasando, ¿quién me puede asegurar que no vuelva a ocurrir?”.  La persona se sentirá en un estado de indefensión.  El futuro es pesimista, porque se puede volver a repetir el evento.

"El miedo contaminante III"

Algunos pasos sencillos para romper el círculo del miedo irracional.

 

Eliminar los miedo contaminantes y reemplazarlos por emociones verdaderas.

 

En la ley de la concentración se ve que “cuanto más se piense en una cosa, más pasará a formar parte de la realidad”  No ocultes tu miedo, verbalízalo, sácalo de tu cabeza y ponlo frente a ti, quítale el poder que tiene dentro de tu mente.

 

Confiar en uno mismo.

 

Un cuento relata la historia de un ratón que estaba siempre miedoso del gato.  Un mago se compadeció de él y lo convirtió en gato.  Luego tuvo mucho temor del perro y el mago lo convirtió en perro.  Tiempo después empezó a temer a la pantera y el mago lo convirtió en pantera.  Con lo cual empezó a temer al cazador.  En ese momento el mago se dio por vencido y volvió a convertirlo en ratón.  Le dijo estas palabras:  “Nada de lo que haga por ti va a servirte de ayuda, porque siempre tendrás el corazón de un ratón.

 

Albert Bandura, psicólogo de la universidad de Stanford creó el concepto de autoeficacia y explicó que esta nace de evaluar las capacidades de uno mismo y sus circunstancias.  Al tener en cuenta tus puntos fuertes y la situación en la que te mueves, tu sentido de autoconfianza crecerá y eso afectará de manera proporcional a tu conducta y tu forma de afrontar los miedos y las inseguridades

Reconocer que se tiene miedo, para no tener miedo al miedo.

El miedo es compañero de los conquistadores.  ¿Tienes miedo?, estás avanzando.  Avanzar no significa carecer de miedo, es ir hacia lo nuevo a pesar de los temores que se experimentan.  Para vencer el miedo el primer paso es aprender a reconocerlo, expresarlo en palabras y hablar de todo aquello que más despierta temor.  Sólo reconociendo los miedos se pueden superar.

 

Aprender a mirar el miedo a los ojos.

Cuando miras tu miedo a la cara, este empieza a encogerse hasta que se convierte en un insecto y entonces ya te puedes deshacer de él, lo exterminas. 

Generar pensamientos de acción.

Haz una lista de tus miedos y luego agrégale una acción posible.  Ejemplo: 

 

Miedo al fracaso:

Pensamiento de acción:  Hacer un negocio.  ¿Lo peor que me puede suceder?   Perder todo mi dinero. 

Pensamiento de previsión:  Puedo hacer una inversión paulatina… evaluaciones periódicas…

En lugar de que el miedo dispare la imaginación se comienza a elaborar pensamientos de solución.

 

Afirmar la autoestima

Detrás de un miedo existe un gran temor:  el abandono.  Todos los miedo en fondo temen al abandono.  Recuerda en que situaciones de tu infancia tuviste por primera vez temor al abandono y perdona a las personas que te lo hicieron sentir.

Es tiempo que te des cuenta que el amor es el bien más preciado que todos buscamos y el primero que puede dártelo eres tú mismo.

"El miedo contaminante IV"

Cuando el miedo es a algo inexistente, imaginario y se intensifica alterando conductas, el miedo tóxico se transforma en fobia.  El miedo se diferencia de la fobia por la intensidad que la persona experimenta.

 

Existen muchas fobias, personalmente muchas de ellas me causaron un poco de risa, pero cuando llegué a la musofobia, ahí si me quedé paralizada.  Se trata del miedo a los ratones, a esos pequeños roedores que si lo encuentro en mi camino no se imaginan los desfiguros que hago.

¿Conocías que existe el miedo a bañarse?, se llama ablutofobia.  El miedo a las hormigas es mirmecofobia y a los insectos insectofobia, ni que hablar de ir de pic nic.   Iatrofobia, miedo a los médicos, peladofobia miedo a la gente calva, estrictamente prohibido un médico calvo.  Sabían que la eriosiofobia es el miedo a cometer pecados imperdonables y la omilofobia el miedo a los sermones…¡uf, ahora entiendo a algunas personas!.  Nunca un poeta podría ser siderofóbico, miedo a las estrellas. ni metrofobico, miedo a las poesías; ni un monje monofobico, miedo a la soledad.  ¿Qué opinan de una persona caliguinefobico, que tiene miedo a las mujeres hermosas.  Y para terminar este desfile que empecé yo, huyendo de los ratones, uno más:  Ergofobia;  miedo al trabajo.  ¿Conoces personas con este padecimiento?.

 

En la mayoría de los casos, la fobia es una respuesta que la persona hace frente a emociones no resueltas que vienen desde su niñez. 

Algunos rasgos de la persona que padece fobia son:  Muy autoexigente, con alto nivel de estrés, excesivamente responsables, ansiosas en gran medida, hiperactivas, han tenido padres sobre protectores, han recibido el mensaje que el mundo es peligroso.

 

La persona tratará de evitar a lo que le teme y esconder sus emociones.  Quienes padecen fobias se dan cuenta de que su miedo es exagerado, pero no pueden hacer nada para evitar sentirlo, padecen un gran sufrimiento psicológico sumado a síntomas como sequedad en la boca, palpitaciones, aceleración del pulso, mareos, transpiración, fatiga, temblores incontrolables.

Muchas veces las situaciones dolorosas y traumáticas hacen claudicar a la persona sin presentar pelea. 

 

El desafío consiste en enfrentarse a los miedos, asumirlos y determinar si nos derribarán o nos van a fortalecer por hacerles frente. Lograr avanzar y sanarte a pesar de lo que hayas vivido, dependerá de tu decisión.  Descubre la raíz de esa fobia en tu vida aunque hacerlo cueste dolor. Llega al fondo de tus emociones, conócelas y si es necesario busca la ayuda adecuada, pero no te des por vencido, no te resignes a permanecer dominado por miedos exagerados.

Bibliografía

“Los miedos tóxicos”

Bernardo Stamataes

 

“Emociones tóxicas”

Bernardo Stamateas

B, S. A.

 

 
 
 
 

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